Junsu Xia causó furor cuando vino con su banda JYJ, pero ahora debuta en solitario, el 10 de septiembre en el Teatro Caupolicán. “Las fans alrededor del mundo aman las presentaciones potentes, sensuales y con estilo propio”, opina el joven de 25 años sobre el pop coreano, que se tomó Occidente.
Además de celulares y plasmas, Corea exporta cada día más su cultura: cantantes, teleseries y gastronomía conquistan Occidente.
En Chile los restaurantes coreanos —la mayoría instalados en Patronato— son un boom. Pero la presencia asiática es cada día más fuerte en televisión y en la música, lo que desató la irrupción de tribus urbanas, adictas al K-pop o pop coreano.
De hecho, “Santiago se paraliza por el K-pop” es la consigna del flash mob (intervención urbana) con el que fanáticas del género se tomarán el centro de Santiago por asalto con un baile del nuevo disco de Junsu Xia (artista clave del movimiento) para entregar su mensaje.
“Somos muchas personas interesadas en que más grupos K-pop vengan a Chile, por lo que estamos haciendo un sinfín de campañas por internet y en las calles”, dice Romina Díaz, que trabaja en el Corea Mall (Antonia López de Bello 237), donde venden desde ollas, hasta ropa, y cientos de afiches de sus ídolos musicales.
“El K-pop me sacó de la depresión. La cultura coreana me cambió 100%”, confidencia la chica de 33 años. “Todo es distinto, el hombre es súper machista, muy trabajólico, les gustan las cosas bien hechas, son más exigentes”, desliza.
E insiste en que vengan sus ídolos. “Big Bang viene a Perú, ¿Por qué no a Chile?”, se queja en referencia a la banda de 13 chicos cuya pegadiza canción “Mr. Simple” no para de sonar en las radios.
También aclaman con vehemencia a Super junior (que mezclan hip-hop, dance y R&B), Girl’s Generation (con sus nueve guapísimas integrantes, que bailan y se mueven a lo Spice girls) Pero su mayor pasión va para Junsu Xia, que volverá al Teatro Caupolicán el 10 de septiembre. “Lo amo entero, es mi todo”, dice mientras sujeta una pancarta con su rostro. “Encuentro que es un tipo súper inteligente, compone, hace música, actúa. Es mi hombre perfecto”.
Con un look andrógino, parte de una estética milimétricamente calculada, y una música marcada por las pegajosas pop el cantante de 25 años de nombre impronunciable, debuta en el país en calidad de solista.
El también actor y ex miembro del fundamental TVXQ, vuelve tras su visita como parte del trío JYJ, en marzo del año pasado, cuando fervorosas fans hicieron vigilia de dos días esperándolos.
Aquí, en su primera entrevista, vía email, antes de llegar a Chile.
Junsu: “Corea se ha convertido en un líder de la cultura global”
Junsu, es rey absoluto del pop en su país. Y recuerda bien su última visita a Chile: “Las fans chilenas son apasionadas y energéticas”.
—¿Cómo describirías tu nuevo disco “Tarantallegra”? Tus clips son bastante llamativos, ¿qué tan importante es el estilo?
—El motivo del título fue el musical “Elizabeth”. Cuando interpreté el personaje “Muerte”, que no es ni un humano ni un Dios, sino algo entremedio, me imaginé un personaje con un dejo de ensueño. Cuando escuché la palabra Tarantallegra, un embrujo que hace a la gente bailar, dibujé la imagen de un mago.
—La música tiene dos aspectos: escuchar y ver. Por eso el video fue lanzado un día antes que la canción. El concepto de este álbum es “inigualable” e intenté diferenciar música y moda. Hice lo mejor que pude para tratar de crear una presentación perfecta al agregar modernidad a la coreografía y al usar un peinado, maquillaje y ropa extrema.
—La música es el encuentro entre el pop y la gran orquesta. En este álbum en inglés, añadí un sabor oriental al incluir el kkwaenggwari (gong tradicional coreano) en la orquesta.
—Tu música suena muy comercial. ¿Cuáles son los desafíos creativos?
—Me inspiro mucho en los musicales. Trato de encontrar un motivo en cada cosa de mi vida cotidiana. Soy muy sensible, por lo que las canciones y letras vienen con frecuencia a mi mente mientras escucho música o viajo. Cuando estoy en un musical, interpreto a un personaje. Para convertirme en él, siento una variedad de emociones que expreso. Eso afecta mi música.